Entrevista a Laura Garcés, docente, investigadora y Secretaria de Extensión en la UNSJ. Ella nos da su lectura de la situación que atraviesan las altas casas de estudio en este momento.
El encuentro se llevó adelante luego de ocurrida la contundente marcha universitaria del 23 de abril; en donde la sociedad argentina se volcó a las calles en respuesta a la postura del actual gobierno y mostró su apoyo a la educación superior nacional.
EP: Buenas tardes Laura, nos gustaría que te puedas presentar para quienes no te conocen. Sabemos que gozas de muchas dimensiones en tu haber: como militante política, como miembro de la academia, como funcionaria.
Laura Garcés: Muchas gracias por la invitación a participar del portal. Soy Laura Garcés: Trabajadora social, docente de la Universidad Nacional de San Juan desde hace más de 30 años. Actualmente Secretaría de Extensión de la Universidad.
Y bueno, soy vicepresidente del partido Frente Grande de la provincia y también a nivel nacional.
EP: Que una mujer ocupe tantos espacios es algo para celebrar.
Tomando en cuenta tu rol como docente, lo que ha sido tu carrera, tu rol en la Universidad y después de la histórica marcha del 23; ¿qué análisis nos podes dar de lo que sucedió?
Laura Garcés: En principio me parece que la marcha lo que mostró, más allá de la oposición al gobierno de Milei, en relación al recorte a las universidades; fue un apoyo masivo. Y un reconocimiento de lo que significa la educación pública y en particular la universitaria para la sociedad argentina. Recordemos que las características de nuestra universidad pública: laica, gratuita, la convierten en una de las pocas del mundo y le da un reconocimiento internacional. Pero ese valor histórico que tiene nuestra universidad también es parte de los valores, de las conquistas que sienten los y las argentinas. Creo que en la marcha se vio eso. Se vio la defensa de un valor que es la educación pública, que es transversal a distintos sectores, a distintos partidos a distintas edades… Eso es lo que mostró la marcha.
EP: Si bien, como país estamos acostumbrados a que todo pareciera que ocurre en la CABA, se vieron movilizaciones masivas en toda la Argentina. Incluso hasta en pequeñas localidades. ¿En San Juan se vio ese mismo acompañamiento por parte de la sociedad?
Laura Garcés: Totalmente. Fue una marcha histórica. Yo como estudiante, y después a lo largo del tiempo que he participado de distintas marchas, ésta fue la más masiva que recuerdo y que recordemos muchos y muchas. ¡Una marcha histórica para San Juan también! Tanta cantidad de sectores y de personas apoyando. Muchos que están más allá de quienes formamos parte de la universidad: gremios, la comunidad en general, jubilados, la sociedad…
EP: Eso se pudo ver en varios puntos del país; madres y padres que no habían ido a la universidad pública, ya sea por cuestiones sociales, económicas o de vida, pero que estaban ahí con sus hijos e hijas universitarias para apoyar la demanda por la educación pública, gratuita y de calidad.
Laura Garcés: Y algo que llamó la atención fue el apoyo desde diversos sectores políticos. Porque había muchas personas que participaron y han votado a este gobierno pero que a pesar de haber apoyado a este gobierno defienden a rajatabla el derecho a la educación pública -en este caso- universitaria. Eso también se pudo ver. Y por eso les digo que fue una marcha transversal.
EP: Respecto del intento que hubo de impedir la marcha desde el gobierno; en donde se comunicó que habían destinado ciertos fondos para garantizar la continuidad del ciclo. ¿Crees que fue un intento de desmantelar la marcha? O; ¿fue el temor a perder el apoyo de una clase media que los acompaña? ¿Qué análisis haces?
Laura Garcés: Fue un intento claro de frenar la marcha. Un dato: primero no se había concretado el envío de fondos a las universidades. Y, en segundo lugar, con datos engañosos. Porque se hablaba de que se había aumentado un 70%. Y aquí hay varias cosas que hay que distinguir: eso no se había efectivizado en los días previos a la marcha, llega apenas un día antes. Justamente para desmotivar o para desmovilizar, lo que no se logró.
Y por otro lado la aclaración a la comunidad, a la sociedad argentina de que ese 70% es sobre el 5% de gastos de funcionamiento, no es para todo el presupuesto que incluye salarios. ¡Y con un 250% de inflación! O sea que el porcentaje de aumento para gastos de funcionamiento tomando un ejemplo; en la UNSJ pagábamos, hasta el mes pasado, 20 millones de pesos, para el servicio eléctrico de toda la universidad -incluyendo facultades y dependencias-. Hoy en este mes ha llegado un monto de 60 millones de pesos, solo de la boleta de electricidad. Entonces ese 70% que había llegado, sobre el 5% del presupuesto general, es absolutamente insuficiente en relación con la inflación.
EP: El Consejo Interuniversitario había tenido encuentros con la Ministra Pettovello, después de ocurrida la marcha; si bien no llegaron a un acuerdo se comenzó un camino de diálogo que antes no existía. ¿Vos crees que estos encuentros van a servir? ¿Se podrá llegar a un punto de encuentro en donde acercar posiciones? ¿O son solo actos al azar para impactar a la opinión pública?
Laura Garcés: Yo creo que la marcha fue tan contundente que generó algún movimiento en el gobierno, en líneas generales. Pero por otro lado el gobierno dice que va a auditar 300 convenios con la universidad pública que habían sido firmados el año pasado.
Además, no hay una sola voz en el gobierno, las voces son contradictorias, los mensajes son contradictorios, en relación con lo que se dice y con lo que finalmente se hace. O en relación a lo que diferentes funcionarios dicen desde el gobierno. No es solo una disminución drástica del presupuesto que le está imposibilitando a las universidades funcionar; sino, que también es un ataque simbólico, ético, un ataque de descalificación permanente. Y eso viene en principio desde la figura del presidente, eso también es parte del ataque que está recibiendo la universidad pública: burlas, falta de respeto y descalificación constante.
Por otro lado, una aclaración en términos de presupuesto y de lo que significa la transparencia en relación a los gastos de las universidades públicas: no van a ser auditadas ahora, porque se las está poniendo en tela de juicio, ya sea su funcionamiento, su eficiencia en el uso de los recursos. A las universidades nacionales las auditan en forma permanente; la “Auditoría General de la Nación” (AGN), la “Sindicatura General de la Nación” (SIGEN), la AFIP… Yo que estoy en el ámbito de la extensión, todos los programas que se financian desde -la ahora- “Subsecretaría de Políticas Universitarias”, son programas que se deben rendir en forma periódica. Sin éstas rendiciones -una vez aprobadas- no se volverían a enviar fondos o nuevas partidas. En el fondo, lo que se busca es desfinanciar; para arancelar, privatizar o favorecer la educación privada.
Entonces hasta que no veamos en su política definiciones que sean concretas… Siendo que el CIN está por primera vez unido en forma total; independientemente de las posiciones políticas o ideológicas de sus miembros, hay una postura unánime. Y en ese sentido se está a la expectativa de conversaciones concretas. Se ha iniciado un diálogo, pero en el escenario de ataque tan directo a la universidad, no solo a nivel presupuestario, hay que esperar por acciones concretas, reales.
EP: Retomando lo que mencionas: en estos días uno de los ataques que recibió la universidad, era que servían como “centros de adoctrinamiento”. Y desde las redes sociales el presidente y parte de sus seguidores salieron al unísono a decir esto. Para quienes han escuchado eso y tal vez no comprendan que es adoctrinamiento y que no. Y tomando en cuenta que parte del gabinete se formó en la universidad pública… ¿Qué le dirías a esas personas que escuchan estos discursos?
Laura Garcés: En primer lugar, la universidad, no solo en las cátedras, en los proyectos de investigación, sino también en las contiendas y en las propuestas electorales en el interior de las universidades, existe absoluta libertad. Ya sea para participar, estudiar, desde distintas líneas ideológicas o políticas. Y esa diversidad da cuenta de que egresados y egresadas de nuestras universidades; tienen posiciones ideológicas y políticas diversas. Por ejemplo, funcionarios del Estado nacional actual, que son egresados de la universidad pública, que cuentan con miradas, con perspectivas políticas tan diferentes de tantos otros, que hemos egresado de esa universidad.
Porque además la idea de universidad es la idea del debate y es intrínseco a la vida universitaria, justamente es aquí en donde hay que propiciar el debate. ¿Cuál es el límite para este gobierno? ¿Todo vale? El límite es que la defensa de la universidad pública debería ser algo común porque es nuestro lugar, porque gracias a ella somos profesionales, porque es nuestro espacio y porque es un derecho de la ciudadanía. Y esto es reconocido a nivel internacional. Esto es lo que debería ser común. Pero el adoctrinamiento no existe.
Solo se habla de esto selectivamente; se refieren a adoctrinamiento cuando hay posiciones político-ideológicas de ciertos sectores que podemos llamar progresistas o de izquierda. No se le llama adoctrinamiento a otros que tienen una perspectiva muy distinta; de derecha y que también están en la universidad. Y debaten y enseñan en ella; también se enseñan teorías. Y hay muchos que podemos no estar de acuerdo con estas opiniones, pero de ninguna manera se cercena ese derecho. Cuando uno pasa por la universidad… ha tenido docentes… que cualquiera puede dar cuenta de esto… que tiene distintas miradas. No hay una mirada homogénea. Sí, y eso lo demostró también la marcha; hoy hay una contundente defensa de la universidad pública.
Y por último otro punto, quizás el más importante; es el hecho de que se subestima a las y los estudiantes. Como quienes se dejan “llenar la cabeza” sin pensar críticamente, sin discernir, sin elegir, sin debatir. Y son estudiantes con autonomía para debatir, con capacidad para sacar sus conclusiones después de haber leído distintas perspectivas teórico-ideológicas; tanto fuera como dentro del aula. Y eso es subestimarlos.
EP: También otro discurso que se ha instalado, desde diferentes sectores es que existen demasiadas universidades públicas. ¿Podrías darnos una explicación del por qué de su importancia?
Laura Garcés: Primero la posibilidad de la universidad cercana, como (también) las escuelas en las distintas zonas geográficas. Si no hay escuelas, primarias, secundarias en las zonas fronterizas es muy probable que esos chicos y chicas, no puedan asistir a la escuela. La posibilidad de la cercanía geográfica es la posibilidad de concretar el estudio, en este caso universitario.
De otra forma significaría que esos estudiantes tienen que trasladarse a otra zona, ya sea a vivir o tiene que transportarse diariamente. Todo esto significa tiempo y dinero; siendo una forma de desincentivar la educación superior. Y por otro lado, en las provincias nos ha pasado, durante muchos años, que no había universidades, el fenómeno de la emigración de jóvenes. ¿Y cuáles eran las y los jóvenes que podían acceder a la educación superior? Quienes podían, aquellos cuyas familias podían sostener que vivieran en otras provincias.
Quienes por ejemplo nos hemos formado en el área de maestrías y posgrado; en los 90’s en San Juan, en ese momento no había maestrías y doctorados. Entonces tuvimos que hacerlas viajando semanalmente para poder estudiar. Y eso lo hicimos gracias a programas de becas de la “Secretaría de Política Universitaria” o de las propias universidades. Si no, no podíamos, porque los estudios de posgrado estaban pensados para quienes vivían en las grandes ciudades: Buenos Aires, Córdoba y Rosario.
Entonces la cercanía de la universidad pública es la que posibilita que el hijo del obrero, aquel que no tiene recursos, pueda llegar. Porque no basta con que sean gratuitas y públicas, sino también que brinden la posibilidad real del acceso geográfico. Y además en el caso de las universidades de las provincias, se da la perspectiva regional y local, la identidad. Por ejemplo; la universidad de San Juan tiene una identidad propia de la cultura local y está entrelazada con esa cultura y es parte.
EP: Esto que nos mencionas de la identidad nos lleva a tu rol en extensión: que aporta a esa identidad, al desarrollo local, etc. Nos interesa que vos nos comentes.
Laura Garcés: Bueno; en la Secretaría de Extensión, justamente en ella se da una función que creo sustantiva en las universidades; junto con la docencia y la investigación también está la extensión.
Y en el caso de nuestra gestión hemos fortalecido diferentes programas vinculados a ciertas temáticas que creemos esenciales para una universidad pública. Como por ejemplo, tenemos el programa de derechos humanos, en donde trabajamos con las organizaciones de DD. HH. de la provincia; construyendo un diálogo y llevando acciones conjuntas. El programa de otras economías; que trabaja el tema de la economía social y solidaria. También en colaboración con organizaciones, o bien con trabajadoras y trabajadores de la economía popular de la provincia.
El programa que es parte de la escuela de oficios profesionales, que forma en oficios a aquellas personas que no han podido o no han querido hacer una carrera de grado, le brinda la posibilidad de acceder a otras formaciones que les permitan mayores niveles de inserción laboral. Y una mejor inclusión social.
También dentro del ámbito mismo de la propia universidad existe el área de prácticas socioeducativas; que es el trabajo desde las cátedras o desde diferentes proyectos de extensión, en donde junto a comunidades locales, se articulan saberes o se crean proyectos comunitarios. Y esto es parte de la currícula, porque no solo formamos profesionales; y en eso la extensión es la que aporta la formación integral de ciudadanas y ciudadanos comprometidos con su tiempo.
Y a su vez existen más de 70 proyectos de extensión distribuidos en todas las unidades académicas. La extensión por supuesto que se ve resentida; hasta el año pasado teníamos un presupuesto, con una partida de fortalecimiento en lo que era la “Secretaria de Política Universitaria”. Este año no hemos tenido ninguna novedad, ninguna respuesta, ni diálogo respecto a las partidas de extensión. Hasta el momento no hay nada.
Lo que tememos es que existe una alta probabilidad de que puedan ser recortadas, y eso significa menos trabajo comunitario. Trabajamos, como dije, desde artesanos a trabajadores de la economía popular, con cientos de personas, desde la escuela de oficios… Con talleres de cultura, distribuidos en todo el territorio de la provincia. Aun en territorios muy alejados, tanto rurales como urbanos. Entonces la extensión muestra que parte de la formación implica un deber social y ético por parte de la universidad, al trabajar con la comunidad a la que pertenece. Y a su vez esa sociedad es dueña de esa universidad y es parte. Por eso la importancia de que sea pública, accesible, inclusiva y que también colabore en el desarrollo económico, regional y social de la provincia.
EP: ¿Está en peligro la continuidad de la cursada? ¿Han tomado medidas extremas como en otras universidades por ej.: pasar los turnos para ahorrar en el suministro eléctrico, no usar ascensores, etc.? ¿Cuál es el caso de la Universidad Nacional de San Juan?
Laura Garcés: En el caso de nuestra universidad, ya el tema de los servicios es un gran problema. Ahora se ha paliado un poco, pero no se resuelve de ninguna manera la situación. La partida que han enviado de un 70% de aumento, que cabe aclarar, fue un presupuesto aprobado en el 2022 y aplicado en el 2023, no tenemos nuevo presupuesto. Entonces, es un 70% sobre un 5% de funcionamiento de un presupuesto de más de un año atrás. Es algo totalmente desajustado a la realidad.
Y se han tomado entonces medidas de reducción de gasto, porque si no, no podríamos estar funcionando. A eso se le suman los esfuerzos para que no quede resentido lo académico, pero en alguna medida se ve resentido. Por ejemplo, las salidas al campo de los estudiantes de geología; necesitan combustible. Y eso es un gasto de funcionamiento y es una práctica inherente a la currícula de su plan de estudio; sin la cual no se pueden recibir. Como este hay muchísimos ejemplos.
Ante esta situación se han llevado adelante ajustes en gastos de funcionamiento, como electricidad, reducir su uso y varias otras medidas. A esto se le suma que para garantizar el inicio del segundo cuatrimestre hay que ver el tema salarial, hay que ver qué pasa con los gremios docentes en relación con los salarios.
Si esta situación no se revierte, algunas universidades en menor medida, otras en mayor medida, se van a ver en dificultades ante el inicio de clases. En su desempeño si no se toman medidas urgentes.
EP: Para cerrar; ¿vos crees que esta puja que inició el gobierno con distintos sectores de la sociedad, no solo docentes y estudiantiles; ¿se va a resolver? ¿O crees que va a primar la intransigencia en las negociaciones? ¿Se va a generar una escalada de ataques?
Laura Garcés: Creo que la escalada viene desde hace rato, por lo menos desde el comienzo de año. Porque hubo marchas, paros… Y hay una escalada por parte del gobierno.
No veo una actitud de responsabilidad. Porque aquí no se trata de si estamos de acuerdo o no, ideológica o políticamente. Se trata de que hay responsabilidades de Estado, como por ejemplo que la educación pública está garantizada por la Constitución; y hay responsabilidades de gestión que no se cumplen.
Por supuesto que esperaríamos que las cosas se solucionen, pero es algo que no se ve con esta postura del gobierno nacional. Con una mirada claramente anti-derechos, con una postura claramente en contra del Estado. Y quien está en contra del Estado y no lo ve como el que puede regular y generar las posibilidades del mercado… Porque no es: “Estado o mercado”; es Estado más mercado. Pero un Estado presente para garantizar derechos y regular la economía de manera tal de que haya generación de riqueza y distribución.
Un Estado que evite todos los factores negativos de un “laissez faire”; que sabemos que no es positivo para la sociedad. Y este es un gobierno en contra del Estado, de lo público, de los derechos… Esto hace que sea difícil ver que tome otra postura o propuesta. Entonces será la lucha; en las calles, en los distintos espacios, lo que permitirá resistir a los avasallamientos. Pero la situación se ve difícil…
EP: Bueno Laura; te damos las gracias por brindarnos tu tiempo. Resulta muy interesante escucharte.
Al cierre de esta nota la UBA había negociado con el gobierno levantar la emergencia presupuestaria. Pero el CIN no había formado parte de estas negociaciones y respondió con un comunicado oficial que denunciaba esta estrategia. Cabe destacar que la UBA no forma parte del CIN y es una de las pocas universidades nacionales que no lo integran.
Romina Damiani Ameri. Politóloga, analista especializada en comunicación para Espacio Popular.

